Añisclo: la Faja de la Pardina (2 de 2)

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Este post describe la segunda parte de una ruta que recorre el cañón de Añisclo por unos caminos mucho más espectaculares y menos transtados que el sendero habitual por el fondo del barranco.

La ruta se completa en dos días. Parte desde el puente de San Urbez para tomar inmediatamente el empinado camino que sube hasta los Sestrales. Desde allí, el camino recorre los riscos superiores del cañón de Añisclo por su vertiente este, con vistas vertiginosas sobre los cortados, hasta alcanzar el refugio de San Vicenda. Si quieres ver la primera parte de la ruta, ésta que acabo de describir, pincha aquí. Además, ahí podrás ver un croquis de la ruta completa.

La segunda parte de la ruta parte de San Vicenda, baja hasta el fondo del cañón de Añisclo por Foradiello y toma el camino que asciende por el barranco de capradiza para alcanzar la faja de la pardina, plato fuerte de esta segunda parte. La faja de la pardina esconde un sendero imposible que recorre el cañón de Añisclo varios kilómetros suspendido de forma milagrosamente ininterrumpida.

Por último, esta ruta desciende al fondo del barranco de la Pardina para bajar hasta la Ripareta, ya en el fondo del cañón de Añisclo, para finalizar de nuevo en el puente de San Urbez.

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En estas dos fotos panorámicas se pueden ver dos vistas indicativas de la espectacularidad del sendero de la faja de la Pardina. He marcado en trazo rojo el recorrido de la senda, pero tendréis que pinchar en las fotos para ampliarlas y poder apreciar bien el trazo que representa la ruta.

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Después de pasar una tormenta por la noche que parecía presagiar el fin del mundo, el día amanece apacible, como si no hubiera pasado nada. Así que finalmente decidimos continuar con el plan de bajar por la faja de la Pardina. Comenzamos a caminar temprano, cuando los primeros rayos del sol comienzan a iluminar las cimas de las tres Sorores y la cascada de Fon Blanca aún permanece en la penumbra.

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El camino se asoma muy pronto al cañón de añisclo por el camino de Foradiello, otro camino aparentemente imposible que, sin embargo, descende hasta el fondo del cañón sin ninguna dificultad.

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Desde aquí hay unas vistas excelentes a la parte inferior del barranco de Capradiza, que tenemos que remontar para alcanzar el principio de la faja de la Pardina. El camino sube por el espolón que se ve en la foto de arriba a la derecha del barranco, zigzageando para esquivar las zonas más escarpadas e ir ascendiendo de faja en faja como a través de una escalinata gigante. El comienzo de la faja de la Pardina está sobre el pequeño pinar que se ve a la izquierda de la foto.

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¡Pero todavía no hemos bajado hasta el fondo del barranco de Añisclo y ya estamos pensando en subir por el de Capradiza! Lo primero es lo primero. Tenemos que bajar hasta el puente de Foradiello, que en esta foto se adivina más que se ve en la penumbra que todavía reina en el fondo del valle.

Mucho ojito aquí al mapa de Alpina, que marca el puente en un lugar totalmente equivocado. Casi en el fondo del valle el sendero alcanza un cruce de caminos. A la derecha indica hacia Fon Blanca y a la derecha a la Ripareta y San Urbez. Nosotros tomamos hacia la izquierda (Ripareta y San Urbez) y el sendero muy pronto nos llevará hasta el puente de Foradiello, que es por donde debemos atravesar el río.

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A los rayos del sol les cuesta un buen rato abrirse camino hasta el fondo del barranco, pero poco a poco el sol va iluminando las paredes del cañón cada vez más abajo.

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En esta foto se ve un poco mejor el puente de Foradiello. Nada más cruzarlo debemos remontar el río Bellos por la otra orilla unos pocos metros. Justo al puente la orilla que tenemos que remontar es muy escarpada, y unas clavijas nos ayudan a superar este paso. La frescura que sube desde el río nos indica que un chapuzón matinal en estas heladas aguas no resultaría muy agradable.

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Este sendero está muy poco transitado, así que está prácticamente sin marcar sobre el terreno, sobre todo junto al río, y hay que ir buscando los hitos de piedra que nos indican por dónde seguir. El sendero atraviesa el cauce del arroyo que viene del barranco de Capradiza, y muy pronto abandona el fondo del valle para comenzar a ascender por la ladera. El sendero gana altura con rapidez y nos regala con unas preciosas vistas de la zona de Fon Blanca, que está muy próxima, y el collado de Añisclo.

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El sendero llega a un punto en el que se bifurca, y hay un cartel que indica Plana de Tripals hacia la izquierda. La faja de la Pardina empieza en la plana de Tripals, así que tomamos hacia la izquierda. El sedero continúa ascendiendo sorteando de forma sabia todos los barrancos para finalmente descender un corto tramo hasta el arroyo que baja del barranco de Capradiza, justo encima de una cascada muy alta.

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Justo al otro lado del arroyo, hay un corto tramo de sendero que nos lleva a la plana de Tripals. Este es uno de esos lugares que tiene un encanto especial. Se trata de un apacible espacio horizontal, de cierta amplitud, cubierto de hierba verde, flores y pequeños árboles, que está rodeado de precipicios inexpugnables por los cuatro costados. Las únicas vías de acceso son el complicado sendero del barranco de Capradiza y la faja de la Pardina, de la que la Plana de Tripals suponde el vestíbulo.

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La Plana de Tripals, mirando hacia arriba. Se ven la Punta de las Olas y el Sum de Ramond. Al fondo el collado de Añisclo y a su derecha asoma el Pico Inferior de Añisclo. Al otro lado está el valle de Pineta.

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La Plana de Tripals da paso rápidamente a la faja de la Pardina. Hacia arriba y hacia abajo tenemos paredes verticales inmensas. Sin embargo, la faja mantiene en todo momento una cómoda horizontalidad que en ocasiones nos hace olvidar que nos encontramos caminando a tarvés de un auténtico nido de águilas.

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La faja es atarvesada por un par de cascadas que nos refrescan. No es posible evitar del todo el remojón, porque ¡no hay demasiado espacio para abrirse hacia la izquierda!

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Mirando hacia atrás, vemos una porción ya recorrida de la faja. Es el trozo abarrotado de vegetación entre los dos barrancos. De hecho, hay lugares en los que el camino, que está muy poco transitado, se cierra bastante por el boj. Desde luego, en el barro se ven muchas marcas de pezuñas de jabalí, pero ninguna huella humana. Como los jabalíes andan por aquí a su aire y el sendero está tan poco marcado, lo perdemos muchas veces. Logicamente la pérdida no puede durar más allá de unos pocos metros. Aún así es recomendable desandar el camino hasta una zona evidente en cuanto se tiene la más mínima duda, por que si nos hemos salido del camino hacia la izquierda, ya sabemos dónde vamos a terminar más pronto que tarde.

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El camino va avanzando por la faja hasta que se pone al par del refugio de San Vicenda, que se ve al otro lado, en el lado opuesto del barranco. Reconocemos el lugar en el que hemos pasado la noche anterior, es el balcón indicado con una flecha roja. Otro auténtico nido de águilas.

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La faja se va aproximado al barranco de la Pardina, en donde tuerce prácticamente 90 grados para continuar a la misma altura y recorrer este barranco lateral de Añisclo en su totalidad. En este punto, las vistas al fondo del barranco de Añisclo son magníficas.

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Y bueno, el sendero se aproxima “bastante” al precipicio ¿eh? Esta foto está tomada con la cámara apuntando prácticamente hacia abajo en vertical, con un pié en el estrecho sendero de apenas 25cm de ancho, y adelantando ligeramente el otro pié, que aparece contra el fondo del barranco, mucho, mucho más abajo. Pero que nadie se llame a engaño con esta foto. La faja de la Pardina no es la Gran Vía, pero tampoco se puede decir que sea un sendero excesivamente expuesto o complicado

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El punto donde la faja tuerce hacia el barranco de la Pardina es un mirador inmejorable del cañón de Añisclo. Al fondo, el Setrales alto, en la parte inicial de nuestra ruta de dos días.

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Hacia el barranco de la Pardina, la faja aparece muy marcada y más libre de vegetación. El camino también está más transitado a partir de este punto, ya que aquí existe una canal que permite el acceso a la faja desde la parte superior, o escapar de la faja en caso de apuro.

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Una bonita vista de la parte final del barranco de la Pardina y la faja, que se ve claramente a la derecha de la fotografía. A mano derecha, en la sombra, aparece Igone caminando por el sendero.

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Otro ejemplo de la espectacularidad de la faja de la Pardina. El sendero se aprecia en la parte superior derecha de la fotografía.

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En esta fotografía se puede apreciar perfectamente el aspecto de balcón de la faja de la Pardina. Parece casi excavada de forma artificial. Es increíble que esta estrecha faja sea capaz de recorrer los kilómetros que recorre sin encontrarse cortada en ningún punto del trayecto.

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Otra bonita vista del barranco de la Pardina, con la faja en primer término.

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Al fondo de esta fotografía se puede ver el Castillo Mayor, a través del collado de la Plana Canal. Nuestra ruta también pasó el día anterior por ese collado.

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La faja nos regala de vez en cuando con cascadas cantarinas, que se agradecen para refrescarnos del calor del día.

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El punto donde el barranco de la Pardina desemboca en el cañón de Añisclo: La Ripareta. Una vez terminemos de recorrer la faja descenderemos por el fondo del barranco de la Pardina hasta este punto para continuar por el fondo del cañón de Añisclo hasta San Urbez.
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Hacia la cabecera del barranco de la Pardina las paredes del valle pierden parte de su verticalidad, pero el paisaje sigue siendo magnífico.

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Este es el final de la faja de la Pardina, el punto en el que se alcanza el cauce del arroyo principal que baja por el barranco de la Pardina. ¡Cuidado con los pantalones cortos, que esto es un ortigal! A partir de este punto continuaremos nuestra ruta por el fondo del barranco hasta alcanzar la Ripareta. Desde este punto hasta bien entrado el barranco de la Pardina no encontramos ningún sendero claro, ni siquiera hitos que señalen por dónde ir, así que hay que buscar la ruta con un poco de cuidado, ya que es bastante agreste y en cualquier momento nos encontramos con profundos cortados.

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Un zorro huye despavorido ante nuestra presencia. Me extraña un poco verlo a esa altitud y de día, pero por ahí andaba el muy truhán, seguro que a la caza de los roedores que abundan en los pastos de altura.

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Esta marmota remolonea un poco hasta decidirse a esconderse debajo de las piedras en las que tiene la madriguera. Las fotos no son muy buenas, pero como todas las fotos en este tipo de excursiones son de gran angular, no llevo nada parecido a un teleobjetivo.

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Tambié por aquí podemos encontrar edelweiss.

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Se nota que la zona no es muy frecuentada por la gente, porque está repleta de fauna que parece haberse escondido aquí de la gente que abarrota el fondo del valle. Se ven muchísimos rebecos. Estos dos se asoman a la Ripareta.
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Estos rebecos trepan como si tal cosa por cualquier sitio, por muy escarpado que sea ¿eh?

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Al canzamos la zona más “civilizada” en el fondo del barranco de la Pardina. A partir de este punto comienzan a verse hitos, y al cabo de algunos cientos de metros, incluso comienzan a dibujarse las trazas de un sendero.

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Los rebecos siguen rodeándonos por todas partes.

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Más abajo en el valle, el sendero se introduce en un precioso bosquete de hayas, cuya frescura se agradace.

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La Ripareta ya está próxima, y al fondo vemos el Sestrales alto, que comenzamos a recordar como muy lejano en nuestra ruta.

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En la Ripareta alcanzamos el fondo del cañón de Añisclo y con él el cauce del río Bellos, que a primera hora de la mañana atrvesáramos por el puente de Foradiello.

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A partir de este punto, continuamos por el sendero habitual de Añisclo hasta San Urbez. Aquí nos encontramos con mucha gente pasando el día. Aunque charlamos animadamente con algunos de ellos, no podemos menos que sentir algo parecido a la añoranza al pensar en los parajes casi olvidados por el hombre que hemos dejado en la faja de la Pardina, y que casi echamos de menos antes de abandonar.

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Los Sestrales, imponentes desde cualquier punto desde donde se miren.

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Nos fijamos por última vez en los cortados a los que nos asomábamos el día anterior, como si fueran balcones, para ver el fondo del cañón de Añisclo, por el que estamos ahora caminando.

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El azul turquesa de las pozas del rio Bellos resulta de lo más sugerente en un día caluroso.

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En una sucesión interminable de pozas y cascadas, el río Bellos acaba por dejarnos de vuelta en el puente de San Urbez, punto de partida de nuestra ruta el día anterior.

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Antes de marcharnos, no podemos evitar lanzar una última mirada a los Sestrales, y a las laderas por las que subimos para iniciar esta ruta increíble.

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4 criticas en “Añisclo: la Faja de la Pardina (2 de 2)”

  1. He recorrido la mitad de la faja de la Pardina desde Cuello Arenas y es impresionante.
    Esta recorrido me parece una opción diferente para recorrer todo el valle de Añisclo por un itinerario desconocido por muchos montañeros.

  2. Muy bueno eh! druida?

  3. Sí, Alberto. Además yo creo que desde estas alturas se aprecian mucho mejor las verdaderas dimensiones que tiene esta maravilla natural. Desde el fondo, entre el arbolado y lo que cambia la perspectiva, ya no es lo mismo, aunque Añisclo es espectacular desde cualquier punto de vista desde el que se mire.

  4. Cada entrada un nuevo viaje…..volveré a recorrerlos más despacio.

    Buenas vacaciones.
    Juanra

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