Añisclo: De S. Urbez a S. Vicenda por los Sestrales (1 de 2)
Las fotos de arriba son una vista de Oto por la noche, el Puete de San Urbez y el Mondotó, a la entrada del cañón de Añisclo.
Este post describe la primera parte de una ruta que recorre el cañón de Añisclo por caminos tan poco transitados como espectaculares.
La ruta completa se puede hacer cómodamente en dos días. Parte del puente de San Urbez (en la fotografía), y en lugar de tomar el camino habitual por el fondo del cañón de Añisclo se enfrenta en primer lugar a un desnivel considerable (algo más de mil metros) para ascender a los Sestrales, en el lado este del cañon.
Desde los Sestrales la ruta continúa por toda la parte superior de los cortados del cañón, con vistas magníficas de todo el valle, hasta llegar al refugio de San Vicenda, que es el final de la primera etapa.
Puedes encontrar la descripción de la segunda etapa pinchando aquí. La segunda etapa parte del refugio de San Vicenda para bajar hasta el fondo del cañón de Añisclo por el camino de Foradiello. Desde allí se remonta el comienzo del barranco de Capradiza para acceder a la faja de la Pardina, un sendero imposible que recorre cómodamente una buena porción del cañón de Añisclo y la totalidad del barranco de la Pardina suspendido milagrosamente entre precipicios inmensos. Es sin duda alguna uno de los caminos más espectaculares y vertiginosos que se pueden recorrer en todo el Pirineo.
Una vez alcanzada la cabecera del barranco de la Pardina por la faja, el camino desciende por el fondo del barranco hasta la Ripareta, de vuelta ya en el río Bellos, y desde allí por el fondo del cañón de Añisclo de hasta al puente de San Urbez, punto de parrtida de la ruta.
Aquí puedes ver un croquis con la ruta completa, las dos etapas, aunque será mejor que pinches sobre el gráfico para verlo en grande, porque a este tamaño no se ve nada de nada. Además, después del curro que me he pegado, casi que es lo mejor de todo el post, así que… La verdad es que el croquis está bastante bien para entender la ruta de un vistazo rápido.
Al contraluz de la luz de la mañana, el perfil de la Peña Montañesa se perfila imponente en el horizonte.
A pocos metros de cruzar el puente de San Urbez, un desvío hacia la derecha señala hacia los Sestrales y a el pueblo de Bestué por la ruta GR-15. Tomamos ese sendero, que rápidamente empieza a ascender por la ledera del cañón de Añisclo, buscando una canal que permite ascender hasta la siguiente faja. Esta canal es lo suficientemente umbría como para albergar un hayedo en el que destacan algunos árboles enormes.
El hayedo nos regala con algunas sorpresas micológicas, como este Boletus luridus…
…y unos hermosos corros de Cantharellus cibarius, que nos limitamos a fotografiar.
Una vez subida esta empinada canal y un tramo con bastante pendiente dentro del hayedo, el sendero alcanza una faja que asciende suavemente hacia el este, asomándose al tramo inferior del cañón de Añisclo. El camino va ascendiendo por esta faja, ahora de forma cómoda.
Los estratos verticales del Tozal de San Miguel hablan de la maginitud de las fuerzas que han modelado estas montañas.
Algunos pinos se agarran al roquedo como pueden.
Una panorámica del tramo inferior del cañón de Añisclo, con el Tozal de San Miguel detrás. Por el fondo, junto al río Bellos, discurre la carretara que conduce a Escalona y Laspuña.
Campanula cochlearifolia.
En las zonas herbosas de la faja, crecen centenares de lirios azules pirnaicos (Iris latifolia). Entre los millones de ejemplares que hay en las campas de los Sestrales, encontramos uno de color totalmente blanco, que tengo fotografiado por si a alguien le puede interesar. ¿Sabe alguien algo acerca de estos lirios blancos?
El camino se bifurca. Por la derecha, más bajo, discurre el camino que después de superar la cresta deciende hasta el pueblo de Bestué. Nosotros todavía tenemos que subir bastante para alcanzar la cima de los Sestrales. El camino se empina otra vez y asciende por otra canal en la que hay que apoyar las manos en los tramos más escarpados. Esta canal da paso a otra nueva faja horizontal, en la que el camino gira 180 grados para volver sobre nuestros pasos pero en un nivel más alto. Desde aquí la Peña Montañesa nos vuelve a mostrar su perfil imponente.
El camino va rodeando amablemente el Pico del Fraile, que podremos ver mucho mejor desde más arriba.
Ya le hemos ganado la altura al Tozal de San Miguel, cuyos estratos se dibujan detras del argomal en flor. Pero todavía no queda bastante que ascender para completar los más de mil metros de desnivel que separan el puente de San Urbez del Sestrales alto, el punto más elevado de nuestra ruta.
El camino discurre por la faja colgado literalmente de profundos barrancos, a los que nos podemos asomar sin dificultan en cantidad de lugares. Mucho más abajo vemos la faja que hemos recorrido en sentido inverso, antes de alcanzar el principio de ésta.
Aquí se ven las dos fajas que recorre el sendero, la de abajo en un sentido y la de arriba en el otro.
Este peñasco es casi lo más característico que tiene el Sestrales bajo para ser identificado, aunque no sé cómo se llama. Su proximidad nos indica que estamos cerca de alcanzar la siguiente canal, la que nos devolverá a la cresta justo por debajo de los Sestrales.
La pedrera que se ve abajo a la derecha es la que da paso a esta canal. Mucho ojito aquí con el mapa de Alpina. En este mapa el camino que aparece indicado continúa por la faja rodeando el Sestrales bajo por debajo hasta alcanzar la siguiente canal, para subir por ella. La canal que se indica en el mapa de Alpina sube exactamente entre las dos cimas de los Sestrales. Desconozco si se puede subir por ahí, pero desde leugo, visto desde arriba, la cosa tiene pinta de estar “mu malita” por ahí.
En cualquier caso, el camino “oficial” sube por donde os indico, por la canal que hay entre el Sestrales bajo y el Pico del Fraile, y está bien indicado, por lo que no hay mucha posibilidad de pérdida.
Y ya puesto a indicar cosas, os diré que el camino comienza por mitad de la pedrera, lo que resulta francamente ingrato para subir. Es mucho mejor salirse de la pedrera hacia el lado derecho y subir mucho más cómodamente justo por el borde del pinar.
Hacia abajo, los estratos del Mondoto parecen hechos de plastilina, eso sí, los ha debido de amasar un gigante. Justo debajo está el puente de San Urbez.
Seguramente las últimas sequías han podido con este pino, que ha crecido en un lugar en el que el agua debe de ser un bien francamente escaso.
Cerca de la cresta hay una campa repleta de flores de edelweiss (Leontopodium alpinum), símbolo de valor y coraje.
Una vez alcanzada la cresta, el Pico del Fraile se nos muestra en toda su grandiosidad. A la izquierda en el fondo del valle está Bestué, aunque no se ve en esta foto.
Mientras subíamos hemos visto ardillas, buitres leonados (cómo no) y también alimoches y halcones, entre otras rapaces. Pero la sorpresa del día es el quebrantahuesos. La primera vez lo vemos increíblemente cerca, lo más cerca que he visto nunca un quebrantahuesos, y me quedo embobado mirándolo. La siguiente vez no pasa tan cerca, pero esta vez le tiro alguna foto. Como no tengo teleobjetivo, la foto no es nada buena, pero ahí queda para dejar constancia. Si la amplías pinchando en la foto, aún se puede ver algo mejor y ver incluso su careto característico, tan parecido al del alimoche. Sin embargo, la característica que más fácilmente eprmite distiguir esta ave del buitre leonado es su cola en forma de rombo, que se puede apreciar un poco en la foto. Luego el quebrantahuesos nos estará acompañando en toda nuestra travesía por los Sestrales, pero ya no volverá a acercarse tanto.
Otra diferencia con respecto al mapa de Alpina. El camino “oficial” pasa a la otra vertiente de la cresta, hacia el lado de Bestué, para avanzar de nuevo por otra faja horizontal hasta la última canal, que nos dejará sobre la meseta del Sestrales bajo. La faja es la franja herbosa que se ve en la parte inferior de la foto, y la canal es la que se más o menos se puede adivinar, que supera la cresta dejando a la derecha los dos peñascos con el curioso puente de roca.
Igone subiendo por la canal hacia la cima del Sestrales bajo.
Una última miradita el Pico del Fraile, aunque desde la cima tendremos también una buena vista sobre él.
Al fondo, el Cotiella.
El curioso puente de roca que marca la posición de la última canal.
La cima del Sestrales bajo es una meseta ocupada por un gran lapiaz. Hay varias simas por aquí.
Un enorme Agaricus macrosporus.
En la otra dirección se ve la cima del Sestrales alto, y detrás, las Tres Sorores, de izquierda a derecha, el Cilindro de Marboré, el Monte Perdido y el Sum de Ramond. En realidad, deberían ser cuatro, ya que a la derecha del todo se ve la Punta de las Olas, que también supera los 3.000 metros por los pelos. Lo que pasa es que esta cima no se ve desde el sector de Ordesa.
Otra vista del Mondotó. Detrás, la Sierra Tendenera.
Mirad estas pecadoras haciendo una “caidita de Roma” a plena luz del día y sin ningún pudor.
La cima del Sestrales bajo, desde el camino hacia el Sestrales alto.
El gran hito que indica la cima del Sestrales alto, punto más alto de nuestra ruta, a 2.106m.
Las Tres Sorores desde la punta del Sestrales alto.
El Sestrales bajo desde el Setrales alto, con su característico huso de roca. Al fondo se ve la zona del puente de San Urbez y el aparcamiento donde hemos dejado el coche, más de mil metros por debajo. ¡Ahora sí que queda muy abajo!
El tramo medio del cañon de Añisclo. Al fondo se aprecia el barranco de la Pardina y la zona por la que discurre la faja de la Pardina, nuestro objetivo para mañana. A la derecha también llega distinguirse la pista que conduce hasta el refugio de San Vicenda, donde pasaremos la noche. Al fondo se ve el pico Custodia. Detrás están el Valle de Ordesa y el Refugio de Góriz.
Siempreviva de montaña en flor: Sempervivum montanum.
Otro descomunal Agaricus macrosporus, aunque en la foto no se aprecia el tamaño por falta de referencias a nos ser el cardo amarillo que se ve abajo, y que es de los grandes.
Las praderas del Tozal de San Vicenda y las Tres Sorores al fondo.
Conforme descendemos, el Castillo Mayor parece hacerse más grande. A la izquierda la Peña L’Ombre. Detrás se adivina el macizo del Posets.
El collado de la Plana Canal con el refugio. Nos hemos quedado ya sin agua y bajamos entusiasmados hacia la hermosa fuente que se encuentra un poco por debajo del refugio.
Mirando hacia atrás desde la fuente, el Castillo Mayor y la Peña L’Ombre a través del collado de la Plana Canal.
Una sorpresa más. En uno de los lugares en los que me asomo al borde de los cortados para hacer las fotos anteriores, de entre los bojes sale esta nutrida piara de jabalíes, que se alejan de mí espantándose lo justo. A estas alturas del día, y con el calor que hace, es posible que hayan reconocido mi olor como el de un colega más.
Desde aquí las vistas al cañón de Añisclo son fabulosas.
Poco a poco, nos vamos acercando hacia el refugio de San Vicenda, paseando tranquilamente por las campas. Con el agua que ha caido últimamente, la hierba está tan mullida que se puede decir que los pies van descansando mientras caminamos.
En este campo atestado de lirios azules es donde apareció uno completamente blaco ¿alguien tiene alguna pista sobre esto?
Una vieja cabaña de pastores, muy cerca ya del refugio de San Vicenda.
Desde aquí hay una espléndida vista del barranco y la faja de la Pardina, que pensamos recorrer al día siguiente. Vista la faja desde aquí, se adivinan puntos por los que parece totalmente imposible que puedan ser atravesados por un sendero razonable. Y sin embargo, el sendero esta ahí. Lo he señalado con un trazo rojo. Lo podéis ampliar pinchando en la foto, si queréis verlo con más detalle.
Esta vista de la parte alta del cañón de Añisclo con la gran cascada de Fon Blanca al fondo es como para quitar el hipo.
Ya estamos en el refugio de San Vicenda. Desde aquí, las Tres Sorores y las Tresa Marías, con el Pico Inferior de Añisclo que aparece a la derecha de la foto, parecen estar al alcance de la mano.
La tarde está preciosa y no hay amenaza de mal tiempo, así que decidimos pasar la noche al raso, en lugar de encerrarnos entre las cuatro paredes del refugio. Este sitio tan acogedor está resguardado por unas peñas a la derecha, y a la izquierda… a la izquierda… más vale que nadie se levante sonámbulo esta noche.
La ruta continúa al día siguiente. Bajaremos al fondo del cañón de Añisclo por el camino de Foradiello para a continuación subir por el barranco de Capradiza hasta alcanzar el comienzo de la faja de la Pardina, quizás el plato fuerte de la ruta. Puedes ver la descripción de la segunda parte de la ruta pinchando aquí, o buscando el enlace unas líneas más abajo.
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