El invierno ha sido largo, pero el tiempo pasa de forma inexorable. Tarde o temprano tenía que llegar la primavera, y este año ha llegado de repente. Han bastado un par de días de sol para que toda la naturaleza que permanecía agazapada haya estallado como si se hubiera estado aguantando las ganas.
Yo ando muy atareado y llevo mucho tiempo sin salir al monte, seguramente demasiado. El lunes de pascua hace tan bueno, que ya no me aguanto más. Cuelgo los bártulos, me echo la cámara al hombro y me voy a dar una vuelta, que ya es la fecha de las colmenillas, y tampoco es cuestión de dejarlas abandonadas a las pobres…
¡Buf! ¿Cómo era esto de echar fotos? Ya no me acuerdo ni de cómo se regula el flash…
No hay demasiadas setas. Paso por un setal de xixas que conozco. Tiene 3 o 4 setas del tamaño de una pelota de ping-pong. Mejor las dejamos crecer una semanita más, a ver si se ponen hermosas para unas fotos.
(Esto es un inciso introducido en este post una semana más tarde: vuelvo al setal, y como ha hecho un tiempo templado y húmedo, las setas se han desarrollado perfectamente. En vez de tres o cuatro ahora han aparecido un montón y estás preciosas, como se ve en la siguiente foto. El resto del post corresponde al post original, del 3 de abril. A ver si un día pongo un post con fotos sucesivas del desarrollo de alguna seta a lo largo de unos cuantos días)
Calocybe gambosa, la xixa de primavera o seta de mayo.
Por lo demás no hay muchas setas, no te creas. Como tengo un mono de disparar fotos como para preocupar, me dedico a tirar a todo tipo de florecillas que no faltan en estas fechas en las riberas de los ríos.
Vaya, una Disciotis venosa. Las colmenillas no deben de andar muy lejos…
¡Aja! Ya sabía yo. Las colmenillas (Morchela esculenta)se camuflan tanto contra el ramaje del suelo que resulta difícil verlas incluso conociendo el setal y sabiendo que están ahí. Este año tampoco han faltado a su cita…
Las Morchellas (morillas, cagarrias, edo karraspiñak euskaraz) son unas setas que son ligeramente tóxicas en crudo, aunque este efecto desaparece por completo tras un proceso de secado, que además sirve para reforzar su delicioso aroma. Son perfectas para condimentar todo tipo de platos.
Una preciosa seta lignícola que parecen más bien magdalenas de chocolate.
Aleuria aurantia, restos del invierno.