El Espigüete es el pico más emblemático de la montaña palentina. Aunque no es la más alta, su aislamiento respecto a otras montañas y su imponente aspecto piramidal convierten a esta mole caliza en un auténtico símbolo de la región.
Esta es la imagen que ofrece el Espigüete desde La Lastra, a las orillas del embalse de Camporredondo. Y por cierto, la primera foto de este post es el perfil crepuscular del Curavacas, visto desde el Parador Nacional de Cervera de Pisuerga.
La ruta que proponemos en este post es la subida por la arista este, y a continuación una bajada “directísima” por la cara norte. En la imagen anterior podéis ver el track del GPS. La descripción de la bajada directa por la cara norte puede encontrarse en el post consecutivo a éste, o pinchando aquí.
La subida por la arista este tiene fama de ser una vía bastante expuesta y hasta peligrosa en algunos casos. Yo no la había subido nunca, y voy a dar mi opinión. La arista este es una subida preciosa, muy aérea, pero en ningún caso expuesta o peligrosa. No tiene ninguna dificultad especial para una persona que esté habituada a caminar por la montaña.
Desde luego, la cosa cambia forzosamente si se trata de una subida invernal con presencia de nieve o hielo, pero en ausencia de estos elementos, yo ne le veo ninguna complicación. Sí que es aconsejable realizarla con buen tiempo asegurado, porque no me gustaría que me pillase un buen tormentón sobre esas crestas aisladas y expuestas a los elementos.
Probablemente la mayor dificultad de la ascensión son los 1.100m de desnivel que hay que salvar hasta alcanzar los 2.451m de la cima, pero eso tampoco supone un gran problema para los que estén mínimamente acostumbrados a andar por el monte.
Imagen de La Lastra con las primeras luces de la mañana.
Coprinus niveus, que esto es un blog de setas…
Para comenzar la subida, se deja el coche en el aparcamiento que hay unos pocos kilómetros antes del pueblo de Cardaño de Arriba, en donde comienza la senda a la cascada de Mazobre, que por cierto, es por donde pretendemos bajar. El aparcamiento está justamente al final de la arista, así que no podríamos encontrar un sitio mejor para dejar el coche.
Al principio el camino sube entre retamas. Hay un montón de senderillos que van ascendiendo por la arista, y se ve que se trata de una ruta bastante transitada. No hay problema para encontrar el camino, simplemente hay que ascender por la arista, sin más, que por aquí no ofrece ninguna dificultad.
El dejar el coche tan cerca de la arista también tiene algún inconveniente: nos enfrentamos a una dura pendiente sin nigún espacio para calentar, así que es mejor tomarse las cosas con cierta calma.
Se gana altura rápidamente, y eso resulta estimulante. Detras del valle donde situa Cardaño de Arriba comienza a verse la zona de Peña Prieta y el Pico Tres Provincias.
La vegetación y los líquenes se agarran a la roca como buenamente pueden.
Una vista de la cumbre este del Espigüete. La cima verdadera, apenas siete metros más alta que esta, se encuentra a unos 500m por detrás.
El valle de Mazobre, y en primer término a la izquierda, el refugio.
Como decía, se gana altura muy rápidamente. Una vista del aspecto que tiene este primer tramo de la arista.
¿Alguien aprecia el tremendo setal que hay a la derecha del refugio? Pero si hasta dan ganas de bajar a husmear…
El primer tramo de la arista, y al fondo, Cardaño de Arriba.
Los espolones se suceden mientras nos acercamos hacia la cima este, aunque todavía nos falta lo nuestro. El cielo, simplemente espectacular.
¡Esto es una arista de verdad, que no se diga!
Cardaño de Arriba.
Cardaño de Abajo, a orillas del embalse de Camporredondo.
Y seguimos ganando altura… Cardaño de Arriba comienza a quedar lejos.
El espolón que hay a 2.269m y la cima este detrás. Ya empezamos a tratarla de tú a tú.
El Pico Murcia y la cascada de Mazobre, que se ve diminuta en la parte inferior izquierda de la fotografía.
¡Hale, ya nos hemos comido el espolón de 2.265m,!
¡A la cima! (menudo cielo ¿ein?).
Ahora comienza la parte más aérea de la arista. La verdad es que vista desde aquí y así, en fotografía, impresiona un poco, pero no es para tanto. Vamos a subir por la placa más lisa, cuarteada, que se ve en el centro de la foto, debajo de la cima.
Mirando hacia el este, el Curavacas.
Ya vamos a por la placa, la cima este está al alcance de la mano.
Hacia atrás, preciosa vista de la arista que acabamos de subir. Como se ve, totalmente aérea pero exenta de grandes dificultades.
Igone atacando la placa lisa. La verdad es que en esta foto parece una escalada de las de verdad, pero qué va. Además, esta placa se podía haber rodeado por la derecha.
Un poquillo aérea sí que es. Menudas vistas, ¡qué gozada!
El calor sofocante del día no lo es tanto por la agradable brisa que sopla por estas alturas. Estoy convencido de que ninguna de las otras alternativas para subir al Espigüete resulta tan gratificante.
Vista del corredor noreste y al fondo, el valle de Mazobre. También se puede ver arriba a la derecha de la foto el refugio, que ha quedado francamente abajo ya, y parece en el fondo del valle, aunque no lo está.
Un poco antes de alcanzar la cima este, ya se ve la verdadera cima del Espigüete. ¡Esto está chupado! Al fondo, los montes de Riaño.
Hay que bajar un poquillo hasta un collado, en donde confluyen otras dos vías tradicionales al Espigüete, la de la pedrera, por la cara sur, y la del corredor norte. Mirando hacia atrás vemos la cima este y detrás, el Curavacas.
La cruz del Espigüete, el día y las vistas, fantásticas. Detrás, la cima este del Espigüete y el Curavacas.
Ahora hay que bajar. Volver por la arista resultaría un poco aburrido. Este año ha nevado mucho, y aún hay mucha nieve en el corredor norte. Nosotros no llevamos crampones, y tenemos las botas más gastadas que el crédito de Cachuli…
¿Por dónde bajamos? Por aquí…